Crecimiento Personal Sin Fonteras

crecimiento personal sin fronteras con terapias naturales, chamanismo, coaching y meditación

La Vida que yo Quería, era la que Tenía

 

 

El despertador acaba de sonar, poco a poco desperezo mi cuerpo y activo mi energía para comenzar. Tengo que ir a trabajar y no sé lo que me espera. Ayer el ambiente estaba cargado, las personas estamos muy quemadas allí dentro, producción, producción y producción, ese es su lema, aunque lo intenten esconder con los cursos de coaching y de crecimiento. En realidad no les importan las personas, somos solo números. Piezas y piezas saliendo de la máquina, la rutina de cada día me agobia tanto. Llego a casa a las 15:00 me caliento la comida y como, mientras en el telediario me informan de como está el mundo, la verdad que está fatal, muertes por aquí, asesinatos por allá, violencia de género en un pequeño pueblecito, dos niñas desaparecidas… me recuerda que no debo dejar salir a mi niña a la calle sola… porque el mundo está fatal. Recojo rápido los platos, la cocina, barro, friego, pongo la secadora y saco el pescado que comeremos para cenar esta noche. Ya son las 16:45 y vuelo al colegio a buscar a mi hija, hoy tengo que llevarla a la academia de inglés de 17:30 a 18:30, la verdad que entre que la llevo, la dejo y luego voy a recogerla me quedan unos 45 minutos para ir a comprar cuatro cosillas al supermercado. Me hace falta agua, aceite, embutido y compraré un poco de fruta, que estrés, todo el día corriendo. Son las 18:30 recojo a la niña, y voy dirección a casa, meto el coche en el garaje, subo las bolsas de compra a casa y las coloco, y empiezo a plegar la ropa de la secadora que he dejado antes, si la dejo mucho rato se arruga demasiado y eso haría que tuviera que planchar y la verdad que no tengo tiempo para eso, una vez la ropa plegada la voy recogiendo y distribuyendo en los diferentes armarios y cajones. Miro el reloj y, DIOS MÍO! Ya son las 19:30 tengo que bañar a la niña y empezar a hacer la cena que a las 21:00 ya tiene que estar acostada y debe cenar antes para poder digerir la comida bien, la verdad es que no tiempo para nada, estoy tan agobiada, que desvisto rápido a la niña y le pego algún tirón de pelo al desenredárselo.. y encima tiene ganas de jugar.. pero no se da cuenta de la hora que es? Se cree que tengo tiempo ahora para juegos?. Sin casi poner atención a todo lo que estoy haciendo, corro y corro y corro, y realizo todas las tareas que tenía que realizar, ya son las 22:00 de la noche y me voy a la cama ya, que estoy muy cansada, agotada diría yo. Me acuesto y empiezo a programar todo lo que tengo que hacer mañana, tengo las horas ocupadísimas, no tengo tiempo para nada, que nervios…. Y poco a poco me duermo.

No pongo luz a mi vida, porque yo soy luz.

El despertador acaba de sonar, poco a poco desperezo mi cuerpo y activo mi energía para comenzar. Tengo que ir a trabajar y sé que me espera un día maravilloso. El ambiente de trabajo cada uno lo siente desde su condición personal, hay personas que están muy quemadas y no hacen nada para remediarlo, viven en la queja profunda y no pueden disfrutar de la increíble experiencia de estar vivo. En la fábrica nos exigen producción, producción y producción, cada uno tiene su trabajo y el mío es pulir piezas de una máquina, es una faena rutinaria que me permite estar presente, y practica la respiración consciente. Ver a mis compañeras cada día es hermoso, son parte de mi familia, aunque no con todas tienes la misma afinidad, el respeto es una parte de mi vida y a todas las admiro. Unas me enseñan unas cosas y otras me enseñas otras cosas, pero de todas aprendo, porque gracias a ellas yo quiero ser siempre mejor personas. En la empresa realizan muchos cursos para mejorar el clima laboral, hay compañeros que viven en una crítica constante y no les gustan ese tipo de cursos, pero al final creo que no les gusta nada en sus vidas, porque a todo le encuentran pegas. En estos cursos aprendemos muchas cosas y yo confirmo que en cada uno de ellos me he llevado una gran lección y me ayuda en el trabajo y en mi vida personal. Realizando cursos de crecimiento y de coaching, la empresa me demuestra que se preocupan por las personas, y aunque algunos de los cursos sean más o menos acertados, al final todo dependerá no del curso, sino de mi estado anímico para aceptar aquello que me quieren enseñar, doy gracias a mi empresa por ser tan cuidadosa con los operarios.

Ya son las 15:00, me caliento la comida y me dispongo a degustar con conciencia el plato que ayer me preparé con todo mi amor, disfruto del sabor y dedico el tiempo que necesito para masticar y alimentar así mi cuerpo. Mientras como escucho música relajante, me ayuda a estabilizar mi energía y a relajarme. La música me lleva a un estado de paz y calma, que maravillosa experiencia poder escuchar música con tus oídos (eso me hace reflexionar, sobre lo maravilloso que es el cuerpo humano y la suerte que tengo de poder disponer de los cinco sentidos, y doy gracias por ello a la vida. Como decía mi abuela, es de  bien sabido, ser agradecido. Cuando acabo de comer y recojo un poco el piso, saco la cena que voy a cocinar esta noche para mi familia, disfrutando del equilibrio de poder decidir que alimento vamos a comer hoy para que sea equilibrada nuestra alimentación.

A las 16:45 cojo el coche y voy a buscar a mi niña al colegio, y cuando la veo busco esa mirada cómplice, dando las gracias por volver a verla de nuevo, le doy la merienda y la llevo en coche a la academia de ingles mientras hablamos y me explica lo que ha hecho hoy en el cole, y disfruto de la hermosa melodía de su vos. La inocencia, la vitalidad, sus inquietudes llenan el coche de una energía cargada de color y yo disfruto de poder sentirla. La dejo en la academia y dispongo de unos geniales 45 minutos para ir al supermercado y realizar la compra de forma tranquila.

Ya he realizado la compra y al llegar a casa, regojo el coche y recojo la ropa de la secadora, la coloco en el sitio que le toca y preparo la ducha de la niña, este también es uno de los momentos mágicos del día. La ducha permite relajarse a las personas, a mi me encanta ese momento. Cuando pongo la cabeza debajo del chorro y siento el agua caer por mi cuerpo. Según la ONU un 45% de la población no dispone de agua caliente, ni agua potable, que suerte tengo de tenerla en mi casa, vuelvo a dar las gracias por ello, y disfruto del momento con mi pequeñaja, es un momento de total conexión.

Ya son las 22:00 de la noche, me pongo el pijama y a dormir. Doy las gracias por el día de hoy, realizo unas respiraciones conscientes, y disfruto de la tranquilidad del silencio. Que hermosa experiencia estar viva.

“Nadie elige por ti, tú decides como vivir tu vida. No eches la culpa a los demás de aquello que te pasa, pues todo depende de la visión de tus ojos, la limpieza de tu alma y el crecimiento personal de cada uno” Yo decido ser feliz, y tu?

Susana Gutierrez con Crecimiento Personal sin Fronteras

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